Eurovisión España 2008
12 de Marzo del 2008
¿Qué pasa con Eurovisión este año? La mitad del país escandalizada, la otra mitad se desternilla de risa en su sofá…a dónde nos lleva este concurso que de por sí está destinado a la extinción, nosotros vamos a intentar explicároslo.
El equipo de Música Actual ha estado informándose detalladamente antes de redactar esta noticia para poder contaros la realidad sobre esta última edición del certamen de la forma más objetiva y realista posible, pedimos disculpas por adelantado si alguien puede sentirse ofendido con lo que aquí se diga, pues evidentemente hay muchos intereses contrapuestos en este festival.
…Todo empezó un buen día en Myspace…
A pesar de que este año nos intentasen vender el sistema como un formato de acceso para “todos los públicos”, un sistema de votos muy extraño (cada persona podría votar 5 veces al día durante 10 días), la presión de las discográficas y sus apadrinados (intereses económicos e inversiones en ocasiones muy importantes) dejaban entrever la manipulación del concurso. Todo estaba controlado, el sistema de votos colapsaba, la mitad de la gente no daba votado o bien no le llegaban los correos de confirmación y tan sólo aquellos que poseían servidores de dominio (qué curioso, las discográficas) hinchaban de votos a sus grupos de un modo sospechosamente descarado (los votos subían al mismo ritmo día y noche, cuando alguno veía peligrar su puesto, una avalancha de votos surgía de improviso de la nada…)
En medio de este caos surgen los foros frikis, con especial mención a la heroica labor de media-vida, que ante la evidente manipulación intentan poner de manifiesto el tongo del concurso, usando el mismo sistema que las discográficas para conseguir colocar al Chikilicuatre en la primera posición.
Pero he ahí que Buenafuente, hombre desagradecido, no los menciona ni tan siquiera en su programa, en venganza los foreros comienzan a subir a Antonio el Gato, canción horrorosa (lo sentimos, pero es así) que al alcanzar el primer puesto demostraría a todos que el concurso está manipulado y todo es una farsa.
….y en efecto, Antonio el Gato alcanza el primer puesto!! La organización no puede tolerarlo, los frikis están acabando con el concurso, La Sexta hace presión, el boom mediático del Chiki-Chiki hace que la empresa organizadora no se atreva a quitarle votos, en cambio al pobre Antonio, cuyos votantes habían sido los mismos que al Chikilicuatre, le desaparecen 100.000 votos antes del final, junto con otros grupos frikis penalizados que podrían representar un problema, como los gallegos Los Wachos, cuya cercanía consiguió asustar a varias discográficas.
Eliminado el peligro, tan sólo el Chikilicuatre representa un grano en el trasero de los tradicionales defensores de la Eurovisión más rancia y conservadora. Pero de ese modo consiguen audiencia y dotan la gala de los 10 finalistas con una pequeña nota de humor, toca escoger los 5 finalistas que selecciona el jurado, evidentemente todos con manager detrás y con fórmulas musicales típicas del pleistoceno.
Todo se ha solucionado y la organización respira tranquila. 10 grupos y todos con discográficas y representantes de apoyo que maquillarán y organizarán el espectáculo a sus respectivos artistas, la TVE1 no necesitará gastar un duro en organizar la gala de finalistas, un plató barato y cutre bastará para que la apadrinada por el manager que llevó a Rosa de España y a María Isabel a Eurovisión, estamos hablando de Coral, sea la victoriosa y nos ayude a alcanzar el primer puesto en Belgrado (empezando por el final, claro).
Abucheos en la gala a Rodolfo Chikilicuatre, frases como “Si eres Español retírate” y evocaciones a la cordura entre una gente que todavía pretende tomarse Eurovisión como algo serio…los concursantes patéticos, los seleccionados por el jurado lastiman los oídos, el único que realmente asume lo que realmente son todos, unos payasos, es el propio Rodolfo quien, en apabullante victoria, vence en la final a Coral, quien sin acabar de creérselo abandona el plató con lágrimas en los ojos.
Y esa ha sido la decisión de España, una España que está harta de la música rancia y de clichés, un país hasta las narices de que las fórmulas melódicas se repitan una y otra vez sin aportar nada, hartos de la manipulación discográfica, de la falta de originalidad, de la ausencia de creatividad. Esta vez nuestro país ha decidido que, puestos a hacer el ridículo en Eurovisión, al menos asumámoslo y riámonos de nosotros mismos. Una España que, por primera vez, ha conseguido hacerse oír en el festival a pesar de todos los intentos por evitarlo.
Y tal vez sea ese el destino de Eurovisión, convertirse en un evento friki para reírnos un rato o morir definitivamente. Este año lo veremos, lo que está claro es que todo el mundo, desde el pavo que representa a Irlanda a las gallinas que revolotean en Bosnia, están pidiendo a gritos una sóla cosa: Cambiemos de una vez ese Festival, por Dios.
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